El fin de semana pasado fuimos a Sofía (Bulgaria) a
la boda de un amigo. En Sofía encontré en un
mercadillo esta cámara de fotos por la que pagué
45 Levas (22 €). No era barato, pero el estado de la maquina
parecía bueno y venia con su funda de cuero original.
Cometí el fallo de comprar la cámara con prisas,
ya que llegaba tarde a la boda. Vi seis o siete cámaras
iguales en diferentes puestos y elegí aquella que me
parecía en mejor estado y más completa.
Honestamente, no sabía lo que era una LUBITEL 2 y la
compré porque me hizo gracia que estuviese escrito el nombre
en ruso.
Ya
de vuelta a casa, busco por Internet que es mi preciado
botín y resulta que es una de las cámaras rusas
más vulgares del mundo. Siempre será un bonito
recuerdo de Bulgaria.
Pensaba ponerla sin más con el resto de la
colección pero me fijé que la lente de arriba
giraba con dificultad, que la lente de abajo estaba muy sucia por
dentro y que el “timer” no funcionaba.
Busqué por Internet la manera de desmontar los dos objetivos
y encontré esta página que, aunque
está en japonés, los fotos son explicativas. LOMO:ルビテル2
Viendo
que todo el mecanismo era bastante sencillo, desmonté
primero el visor, encontrando el espejo muy sucio (en la foto solo
está limpiado la mitad).
Por
dentro de la cámara quité la tuerca que
engancha el obturador al cuerpo de la cámara con las puntas
de una tijera gorda.
Quité a continuación los dos tornillos de la
corona de la lente, donde están escritas las distancias y el
tope de giro, y la lente entera salió a rosca.
La rosca del cuerpo de la cámara es de latón y el
de la lente es de aluminio. Ambas roscas estaban oxidadas y
embadurnadas en algo que en su día debió ser
grasa de litio y que se había resecado hasta formar una
costra dura.
Hay una grieta en la parte superior del cuerpo de la cámara
que no afecta al interior de la misma.
Limpié todo con toallitas de las que se usan para limpiar el
culillo a los niños que llevan pañal y las dos
piezas seguían sin roscar bien ya que la rosca de aluminio
estaba muy machacada y forzada. Puse limpiametales abrasivo en la rosca
y la rosqué repetidas veces hasta lograr que se pudiese
girar sin excesiva fuerza, sin conseguir que el resultado sea del todo
bueno, ya que me da miedo quedarme sin rosca.
Puse vaselina en la rosca, limpié bien las lentes y lo
volví a montar, dejando los tornillos de la corona sin
apretar, para después poder calibrar.
El obturador tiene tres lentes, y la porquería estaba entre
la de en medio y la interior. Donde están las laminillas del
diafragma.
Una vez abierto, encontré que una de las laminillas del
obturador estaba doblada, el mecanismo del “timer”
estaba forzado, y había trozos de
“costra” de grasa de litio sueltos por dentro.
El “timer” tenia el gancho que le une al obturador
doblado y no lo enganchaba. Con unos alicates de punta fina lo
enderecé hasta que enganchase lo justo. En la imagen,
marcado con una flecha en la parte superior.
La laminilla del obturador dio un poco de guerra ya que no se puede
tocar con los dedos porque si se mancha con grasa se queda pegada a las
otras. Con cuidado la volví a dejar plana y la
remonté. En las fotos, las tres laminillas del obturador y
la laminilla reparada.
Una vez el obturador arreglado, lo remonté en el cuerpo de
la cámara poniendo cuidado en montarlo suficientemente bajo
como para que las ruedas dentadas de las dos lentes no se toquen. Con
las holguras que tiene esta cámara, no hubo que insistir
mucho.
Ahora tenía una cámara arreglada pero totalmente
desenfocada. Para enfocarla, primero medí una distancia de
1,3 metros desde mi mesa hasta la puerta de mi cuarto, que me
serviría de improvisada pantalla, en la que puse una tarjeta
con un dibujillo rojo. Para tener luz, dirigí la luz de mi
mesa hacia la tarjeta. Improvisé un soporte para poder poner
la cámara de pie abierta.
En la parte trasera de la cámara, donde normalmente esta la
película, puse tres tiras de papel celo invisible para hacer
una cámara oscura.
Puse el diafragma totalmente abierto, la velocidad en
“B”, para que se quedase el obturador abierto con
ayuda de una gomilla en el disparador y, con la cámara a 1,3
metros de la pantalla, primero enfoqué la lente de abajo y
luego la de arriba.
Enfoqué cada una tres veces, marcando cada vez lo que
consideraba un “enfoque perfecto” en las ruedas
dentadas de las lentes y finalmente las cuadré sacando una
media de los tres enfoques. Aflojé levemente el obturador y
lo puse un poco más alto, para que hiciesen contacto las dos
ruedas dentadas.
Tenía guardado un disparador a distancia que me regalaron
cuando compré un fotómetro en una brocante que
nunca había usado.
La rosca coincidía con la del obturador de la LUBITEL pero
no funcionaba ya que la funda del cable estaba rota y el muelle
interior se distendía al apretar el pistón.
Quité toda la funda de tela del cable y limpié
bien los extremos donde estuvo pegada.
Corté un cordelillo del asa de una cámara de
fotos y le saqué la cuerda que lleva en el interior para que
haga cuerpo.
Con cuidado metí el muelle del disparador dentro y
até ambos extremos con hilo, poniendo una gota de
cianocrilato en cada punta y recortando los hilos que sobran.
